Después de muchos años he decidido volver a escribir, supongo que esto más que un blog podría ser un diario, pues me imagino que no lo va a leer nadie y eso hace que todo lo que tenga en mente lo pueda plasmar aqui sin temor a ser juzgada, en fin que a lo que me refiero es que puedo escribir con total libertad igual que cuando se escribe un diario que es algo tan íntimo y tan personal, por eso empezaré de esta manera.
Querido diario: hoy es la primera vez que te escribo, nunca he tenido un diario ni siquiera de niña y mira por donde lo tengo ahora a los cincuenta y ocho años , y aunque resulte raro hay veces que con esta edad muchas veces necesitamos de alguien para poder hablar y lo último que pensaba era que gracias a tí iba a tener a ese alguien donde contar mis alegrias, penas, preocupaciones y mil cosas más.
Pues lo dicho hoy es lunes de Pascua y despues de haber pasado una Semana Santa muy buena y con mejor tiempo, mañana tocará volver al trabajo y a la rutina de todos los dias, cuidar a mi mami con noventa años, cuidar de mi casa y mi trabajo el cual me encanta. Trabajo cara al público, cajera, en un super aunque desde hace un tiempo estoy en la sección de belleza, osea vendiendo en perfumeria y el trato con los clientes me encanta.
De pronto me siento mal, están dando las noticias en la tele y no entiendo como se puede ser tan malvados, han salido las imagenes de un atentado a un convoy de civiles evacuados de Alepo donde la mayoría eran niños y han muerto ciento treinta personas, las imagenes son desgarradoras, demasiada maldad contra gente indefensa y los niños..... sin palabras, no se como no hacemos algo, las grandes potencias son tan egoistas que solo miran sus intereses sin importarles las vidas de estos seres humanos.
Por eso doy gracias a Dios todos los días, tengo todo lo que necesito y sin embargo nunca estamos contentos, siempre hay algún pero y digo yó, nunca hemos pensado por un momento si fuéramos uno de ellos de los que ven como sus hijos mueren en esta cruel guerra, por un minuto cerrar los ojos y sentir la impotencia de estar desamparados juntos con tus seres queridos y sin tener una mano que nos consuele, no tener para alimentarlos y sentir las explosiones de las bonbas . No quiero ni pensarlo.
En fin querido diario, por hoy ya está bien, mañana será otro día.
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